
Un dia, cuando iba a casa a las tantas de la noche y sola, como tantas y tantas otras veces, me encontŕe con un acontecimiento extraordinario: En la estacion de metro de Callao habían tirado parte de las paredes de los andenes. Y debajo de aquellos paneles de metal impersonales había aparecido el pasado. Carteles de papel, anuncios que solo con mirarlos podían hacerte sentir de nuevo con 10 años. Quizá, si sólo quizá rascando las paredes viejas pudiera aparecer la gente del pasado, la ilusión de cuando éramos niños, la inocencia de quien aún no ha sido golpeado... Seguro que si lo intentamos la vida nos iría mucho mejor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario